DESPARARECIDOS

La elección del primero de julio  pasado ya empezó a dejar hechos lamentables, no sólo la gran sospecha de una presidencia comprada e impuesta por los poderes fácticos, sino ahora también la desaparición de jóvenes que han participado en las asambleas y marchas en contra de un candidato y su partido que lucro con el voto del mexicano más pobre.

Son hechos lamentables que solamente se vivieron en los años 70 del siglo pasado y que precisamente ahora vuelven aparecer con un símbolo que permeara en los próximos seis años de concretarse la presidencia de Enrique Peña Nieto, porque es precisamente en gobiernos del Revolucionario Institucional donde se han detectado estas desapariciones.

Al menos a cuatro jóvenes no se les ha visto  al finalizar la semana que termino. Una de ellas es Andrea Noemí Chávez Galván, la última vez que se le vio fue el viernes afuera de preparatoria Petróleos, frente a la Universidad Autónoma de Aguascalientes, estado gobernado por el PRI, cerca del medio día y desde entonces no hay señales de ella.

Una semana antes desparecieron en Michoacán, gobernado por el PRI, tres muchachos: Diego Maldonado, Ana Belém Sánchez Mayorga y Luis Enrique Castañeda Nava luego de participar en movilizaciones contra la imposición presidencial. Y en Veracruz no se ha visto a otro joven de nombre Félix García quien participó en el movimiento #Ocupa Televisa en aquella entidad también gobernada por el PRI.

Incluso uno de ellos, Luis Enrique alcanzo a escribir en su Twitter: “Hoy fue tarde de clase de tango en Paracho, mañana comienza el concurso de globos de cantoya.” Fue leído el 21 de julio a las 5:56 de la tarde y de ahí no ha vuelto a redactar nada.

Son al menos cinco personas vinculadas al movimiento Yo Soy 132 que ha mantenido su movilización en pro de limpiar la elección presidencial y que siguen haciendo  movilizaciones en diferentes plazas del país.

No son locos, ni perdedores, ni revoltosos, como se ha sugerido decir en varios espacios políticos y mediáticos para hacerlo sentir así en la percepción de la gente común que a diario sale a la calle a cumplir con su obligación natural de trabajar y rechace cualquier tipo de movilización callejera.

Se trata de muchachas y muchachos con ideales que de manera pacífica están luchando para que sus razones e inconformidades ante un proceso electoral “amañado”, sean escuchadas. No merecen un destino cruel.

Para ellos y otros miles y millones de personas no hay “crimen perfecto”, siempre se deja una huella que lleva a la verdad de los hechos y estos han ido saliendo a partir del caso Monex y los millones de pesos acumulados en apenas unos meses que se presumen vienen del narcotráfico y utilizado para la compra descarada de una presidencia.

Cuando este tipo de acciones retrogradas de un gobierno represor empiezan a salir de control es de preocupar, porque significa que habrá autoritarismo y  violencia contra los jóvenes. Y no tan jóvenes.

Lunes, 30 de Julio de 2012 14:27 Héctor R. Aguilar
Source: Despararecidos – elpuntocritico.com

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