Desde julio persiste el silencio en torno a la desaparición de tres jóvenes en Paracho

En redes sociales crece la indignación ante la nulidad de las pesquisas

Paracho, 2 de septiembre.- En este municipio casi nadie quiere hablar de los tres jóvenes desaparecidos el pasado 21 de julio. En el Hotel Santa Fe un joven de pelo a rape, bigote recortado y tatuajes en los bíceps remarcados dice desde el mostrador de la recepción que él es nuevo en el trabajo, que no sabe nada del caso y que sólo está para rentar habitaciones que, desde hace pocas semanas, se promocionan a menor precio, con un letrero que cubre el nombre del parador del que levantaron a Ana, Diego y Luis.

Como en otros casos, la Procuraduría ha vuelto a la socorrida frase de que se están siguiendo todas las líneas de investigación, y como en otros, hay todos los síntomas de que se apuesta a que el olvido sin justicia aparezca.

La directora de la Casa para el Arte y la Cultura Purépecha, Lourdes Elías Amézcua, organizadora del 7 Festival Internacional de Globos de Cantoya, lamenta una vez más el hecho y pide a la autoridad que esclarezca el paradero de los profesionistas de la ciudad de México, quienes acudieron a desarrollar talleres de divulgación científica, invitados por el Consejo Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación (CECTI) del gobierno estatal.

El organismo gubernamental ha apoyado el festival en sus tres últimas celebraciones con traslados internacionales y otros gastos, “pero como en esta ocasión no contaba con recursos” ofreció un taller de divulgación de la ciencia. Y así ocurrió en los días 19, 20 y 21 de julio, de las nueve de mañana a las tres de la tarde.

Los jóvenes psicólogos habían llegado el miércoles 18 por la noche y se hospedaron en el Hotel Santa Fe, de donde fueron levantados posteriormente.

La Casa de la Cultura y el ayuntamiento aprovecharon a Ana, Diego y Luis y tomaron de base para sus talleres a los asistentes a sus cursos de verano. Pasadas las tres de la tarde del sábado 21 uno de ellos se comunicó con la directora, agradeció atenciones y confirmó que se quedaban a la inauguración del festival, programada para las cinco de la tarde, y que retornarían a su lugar de origen el domingo por la mañana. Por la tarde, como todos los años, se dejó sentir un chubasco que dispersó a los asistentes, pero una vez que cesó lograron el ascenso de los primeros artefactos ígneos.

“El lunes me hablaron del Coecyt y me preguntaron que si no sabía algo de los jóvenes porque estaban preocupadas sus familias”, dice Elías Amézcua, quien en ese momento estaba en una comida que el ayuntamiento había organizado para los brasileños invitados al festival que en los dos días previos lanzó más de 100 globos.

Pidió a una compañera que fuera al hotel, “pero estaba cerrado”, lo que era algo ya muy raro. Más tarde le confirmó la dueña del Santa Fe que los muchachos “habían tenido un problema”. Hasta ese momento, más de 40 horas después, la empresa hotelera no había dicho nada, por el contrario, había cerrado sus puertas, como permaneció por cerca de 15 días.

El miércoles 25, los padres de Ana Belén Sánchez, de 29 años de edad; Luis Enrique Castañeda Nava, de 28 años y de Diego Antonio Maldonado, de 26, denunciaron públicamente el hecho e interpusieron la denuncia correspondiente. En resumen, el procurador Plácido Torres aseguró a legisladores en días pasados, que “nada más se sabe que tuvieron un problema en un bar los muchachos con una persona y luego fueron sacados del hotel donde se encontraban, y en efecto están desaparecidos”.

La promotora cultural lamenta el suceso dado en el marco de un evento cultural que busca ensanchar relaciones de respeto y amistad entre las culturas diversas.

Algunos vecinos del hotel ubicado en la calle principal, 20 de noviembre, a menos de cincuenta metros del monumento de cobre a la guitarra, aseguran que su propietaria, Rosa María Herrera, es una mujer honorable, pero no dejan de externar sus dudas sobre el edificio de seis plantas construido en poco más de un año. Es el inmueble de la región que más se ha levantado del ras del suelo, con una inversión significativa para la economía regional, en tiempos en que mucha gente ha preferido guardar, como antaño, sus ahorros y ganancias.

En tanto, en redes sociales crece la indignación ante la nulidad de resultados en la investigación. Familiares cercanos y amigos lanzan mensajes a los captores y subrayan el perfil humanista, progresista y solidario de los tres jóvenes profesionistas. Es el caso de un primo de Diego, con problemas renales, que reflexiona desde su postración sobre el valor de la vida y manda disculpas a los captores por las improbables ofensas que hubieran sembrado Ana, Luis y Diego.

Para muchos parachenses lo cómodo es decir que no pasa nada; pero no es cierto. Ya desde antes del desaparecido periodista Ramón Ángeles, por estas tierras otros habían corrido la misma suerte de la desaparición forzada; después de Ramón, entre otros sustraídos está un vigilante del Comisariado Ejidal. Por supuesto que hay más, pero los tiempos ni siquiera dan para denuncias.

Martín Equihua
Corresponsal

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